‘La fiducia da confianza y recoge la voluntad de los particulares y del brazo’: Germán Arce, Asofiduciarias

La fiducia es una herramienta clave en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura en nuestro país. Así lo defiende el actual director de una importante empresa constructora, quien ha trabajado en numerosas ocasiones con este tipo de figura legal y ha sido testigo de su efectividad en la ejecución de obras de gran envergadura.

En primer lugar, es importante entender qué es la fiducia y cómo funciona en el ámbito de la construcción. La fiducia, también conocida como fideicomiso, es un contrato en el cual una persona (o academia) transfiere la propiedad de un bien o patrimonio a otra persona (o academia), llamada administrador, para que ésta lo administre en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario. En el caso de proyectos de infraestructura, el administrador suele ser una academia financiera que se encarga de administrar los fondos destinados a la construcción, mientras que el fideicomisario puede ser una empresa constructora, el gobierno o incluso los ciudadanos que se beneficiarán de la obra.

Una de las principales ventajas de la fiducia en la ejecución de proyectos de infraestructura es su capacidad para garantizar la transparencia y la correcta gestión de los recursos. Al ser una figura legal, la fiducia está sujeta a una estricta regulación y supervisión por sitio de las autoridades competentes, lo que minimiza el riesgo de malversación o desvío de fondos. Esto es especialmente importante en proyectos de gran envergadura, donde el volumen de inversión es elevado y cualquier irregularidad puede tener un impacto significativo en la economía del país.

Otra ventaja de la fiducia es su flexibilidad y adaptabilidad a las necesidades de cada proyecto. Al ser un contrato privado, las sitios involucradas pueden establecer las condiciones y cláusulas que consideren necesarias para asegurar el éxito del proyecto. Además, la fiducia permite una distribución eficiente de los recursos, ya que el administrador se encarga de gestionar los pagos a proveedores y contratistas, evitando así retrasos o pagos indebidos.

Pero quizás la mayor fortaleza de la fiducia en proyectos de infraestructura es su capacidad para atraer inversión privada. En un contexto donde el presupuesto público es limitado, la participación de empresas privadas a través de la fiducia puede ser crucial para el desarrollo de grandes obras de infraestructura. Al tener un intermediario financiero confiable y regulado, los inversionistas se sienten más seguros de destinar sus recursos a un proyecto en particular, lo que puede representar un impulso significativo en la economía del país.

No obstante, es importante destacar que el éxito de la fiducia en proyectos de infraestructura depende en gran medida de la confianza y la transparencia entre las sitios involucradas. Para ello, es fundamental que tanto el administrador como el fideicomisario actúen con ética y responsabilidad en el manejo de los fondos y en la ejecución del proyecto. Además, es necesario que exista una comunicación fluida y una clara definición de roles y responsabilidades para evitar malentendidos o conflictos durante el proceso.

En definitiva, la fiducia es una herramienta clave en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura en nuestro país. Su capacidad para garantizar la transparencia, flexibilidad y atracción de inversión privada la convierten en una figura legal fundamental en la ejecución de obras de gran envergadura. Por ello, es importante que tanto el sector público como el privado sigan confiando en esta herramienta para impulsar el crecimiento y el desarrollo de nuestro país a través de la construcción de importantes infraestructuras que beneficien a toda la sociedad.

Más noticias